Sistema teórico fundado por Marx y Engels que analiza el capitalismo desde la lucha de clases y propone la superación del Estado mediante la revolución del proletariado.
Atributos
Karl Marx y Friedrich Engels. La historia como lucha de clases, crítica del capitalismo burgués y programa del movimiento comunista: conquista del poder político por el proletariado, abolición de la propiedad privada e internacionalismo obrero.
Karl Marx. Análisis crítico del modo de producción capitalista: teoría de la plusvalía como apropiación del trabajo no pagado, fetichismo de la mercancía, acumulación originaria y tendencia a la crisis estructural.
Karl Marx (escritos en 1844, publicados póstumamente en 1932). La teoría de la alienación como núcleo de la crítica al capitalismo: el trabajador se aliena de su producto (que pertenece al capitalista), del proceso de producción (que lo agota), de su naturaleza genérica (el trabajo como actividad libre queda reducido a medio de supervivencia) y de otros seres humanos (la competencia destruye la comunidad). La alienación precede lógicamente a la teoría de la plusvalía: explica por qué el capitalismo no solo explota sino también deshumaniza.
Rosa Luxemburg. Respuesta al revisionismo de Bernstein: el socialismo democrático que renuncia a la revolución no elige un camino más lento al mismo objetivo sino un destino diferente. Las reformas dentro del capitalismo no se acumulan hasta trascenderlo; el sistema asimila y neutraliza cada conquista obrera. Luxemburg defiende la revolución como ruptura necesaria mientras rechaza el centralismo leninista: la revolución debe ser un proceso espontáneo y democrático de las masas, no la acción de una vanguardia iluminada.
Antonio Gramsci (escritos entre 1929 y 1935 en prisión, publicados póstumamente). Desarrollo del concepto de hegemonía cultural: el dominio burgués no se sostiene solo por la coerción (Estado-fuerza) sino por el consentimiento manufacturado a través de la sociedad civil —escuelas, iglesias, medios, partidos—. El «intelectual orgánico» de cada clase produce y difunde la ideología que legitima su dominio. La estrategia socialista debe librar la «guerra de posiciones» cultural antes de poder disputar el poder político: no basta tomar el Estado, hay que transformar la hegemonía.
Karl Marx (escrita en 1875, publicada por Engels en 1891). Texto autocrítico fundamental: Marx impugna el programa de unificación del socialismo alemán por sus concesiones al lasalleanismo estatista. Introduce la distinción entre fase inferior del comunismo (distribución según trabajo) y fase superior (distribución según necesidad). Acuña la fórmula «De cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad.» Es el texto donde Marx más se aproxima a describir concretamente la sociedad post-capitalista, y donde critica el «socialismo de Estado» que confunde el período de transición con el objetivo.
Albert Einstein (Monthly Review, vol. 1, nº 1). Ensayo que abrió el primer número de la revista. Einstein argumenta desde la física y la biología que el capitalismo produce alienación, ciclos económicos destructivos, una oligarquía que controla medios de comunicación y educación, y que desactiva la democracia formal. Propone una economía planificada con garantía de empleo y educación como condición de la emancipación del individuo. El interés del texto es doble: demuestra que el mayor científico del siglo XX adoptó el socialismo democrático como conclusión racional, y fue ampliamente utilizado como argumento de autoridad en los debates sobre el socialismo durante la Guerra Fría, tanto por sus defensores como por quienes objetaban que la física no habilita conclusiones en economía.
Vladimir Lenin (escrito en agosto-septiembre de 1917, publicado en 1918). El texto marxista más influyente sobre la teoría del Estado y la estrategia revolucionaria. Lenin parte de Marx y Engels —especialmente la Crítica del Programa de Gotha y el Manifiesto— para argumentar que el Estado burgués no puede reformarse sino que debe destruirse y sustituirse por la dictadura del proletariado como forma de transición al comunismo. La burocracia y el ejército permanente son los instrumentos de dominación de clase que la revolución debe desmantelar. Responde directamente al revisionismo de Bernstein y a quienes querían conquistar el Estado por la vía parlamentaria. Escrito en la clandestinidad semanas antes de la revolución de octubre, fue el programa del gobierno bolchevique.
Frantz Fanon (con prefacio de Jean-Paul Sartre). El texto fundacional del pensamiento descolonial: el mundo colonial es un mundo de compartimentos estancos donde colono y nativo son tratados como especies distintas. La violencia del colonialismo no es solo económica sino ontológica —deshumaniza al colonizado, le niega el estatuto de ser humano pleno—; la violencia descolonizadora es, para Fanon, la inversión necesaria de esa negación, el momento en que el colonizado se reconstituye como sujeto. La trampa del nacionalismo burgués: las élites nativas que sustituyen a los colonos pueden reproducir la misma estructura de dominación con actores distintos; la auténtica liberación exige una conciencia nacional transformada en conciencia social. Fanon aplica la dialéctica del amo y el esclavo de Hegel al contexto colonial y la crítica marxista de la explotación a los pueblos colonizados, produciendo un marxismo situado que la izquierda europea encuentra perturbador. Texto inaugural del Black Power, los movimientos de liberación del Tercer Mundo y los estudios poscoloniales contemporáneos.
David Harvey. La interpretación marxista de referencia de los últimos cuarenta años de economía política: el neoliberalismo no es una teoría técnica de eficiencia económica sino un proyecto político de restauración del poder de clase —la transferencia masiva de riqueza desde el trabajo hacia el capital que se produjo a partir de los años setenta, usando el lenguaje de la libertad y los mercados como cobertura ideológica. Harvey traza la genealogía del neoliberalismo desde Hayek y la Escuela de Chicago hasta su aplicación experimental en el Chile de Pinochet, seguida por su despliegue global a través del FMI y el Banco Mundial. El concepto clave es «acumulación por desposesión»: las privatizaciones, la financiarización y el desmantelamiento del estado del bienestar son formas contemporáneas de la acumulación primitiva que Marx describió para el capitalismo originario. El libro proporciona el marco analítico que inspira la mayoría de las críticas académicas de izquierda al capitalismo contemporáneo y contextualiza directamente el argumento de Piketty sobre la concentración de riqueza.
Max Horkheimer y Theodor W. Adorno. La obra que somete el proyecto ilustrado a su propia crítica: la razón que prometió emancipar a la humanidad de la superstición ha producido nuevas formas de dominación —el capitalismo, el fascismo, la industria cultural— que son más eficaces que la dominación mítica porque se presentan como racionales. La tesis central: la razón ilustrada es razón instrumental, orientada al dominio de la naturaleza y de los otros seres humanos; en cuanto se absolutiza el dominio, la ilustración regresa al mito que pretendía superar. El análisis de la industria cultural: los medios de masas no son el producto de la demanda popular sino de una producción estandarizada que anula la autonomía del receptor y lo integra en el sistema. El capítulo sobre el antisemitismo: el nazismo no es una irrupción de la barbarie en la civilización sino un producto de la propia lógica civilizatoria de dominio llevada a su extremo. Escrita en el exilio californiano a la vista del nazismo europeo y del capitalismo estadounidense, la obra inauguró el programa de la teoría crítica: una racionalidad que incluye la reflexión sobre sus propias condiciones y limitaciones.
Herbert Marcuse. El diagnóstico político más influyente del capitalismo avanzado: las sociedades industriales desarrolladas han creado un individuo «unidimensional» que ha perdido la capacidad de pensar negativamente, de concebir alternativas al orden existente. El mecanismo: la satisfacción de «falsas necesidades» creadas por la publicidad y el consumo integra al trabajador en el sistema; el pluralismo político superficial enmascara la ausencia de alternativas reales; la ciencia y la tecnología se han convertido en ideología que legitima el control social. La paradoja: cuanto más libre, próspero e ilustrado parece el ciudadano del capitalismo avanzado, más completa es su integración en el sistema de dominación. El «gran rechazo» como respuesta: la única salida es la negación radical de los valores y necesidades del sistema, no su reforma incremental. La obra se convirtió en el texto teórico del movimiento estudiantil de 1968 y de la Nueva Izquierda norteamericana; Marcuse fue el único intelectual marxista de la vieja guardia que apoyó activamente las rebeliones estudiantiles y fue adoptado por ellas como voz teórica.
Friedrich Engels. La aplicación del materialismo histórico a la prehistoria y la antropología: basándose en los estudios del etnólogo Lewis Henry Morgan sobre las sociedades iroquesas, Engels reconstruye la evolución de la familia —de la promiscuidad primitiva al matrimonio monógamo— como la historia paralela del origen de la propiedad privada y del Estado. La tesis central: la familia patriarcal monógama no es natural sino una institución histórica surgida para garantizar la transmisión de la propiedad privada de padres a hijos legítimos; el Estado surge simultáneamente como instrumento de la clase propietaria para proteger ese orden. La «derrota histórica mundial del sexo femenino»: el paso del matriarcado al patriarcado es el momento en que la mujer queda subordinada al hombre propietario. La conclusión revolucionaria: así como el Estado y la propiedad privada tienen origen histórico, tienen también un fin histórico; el comunismo restituirá la comunidad original de bienes y con ella la igualdad entre sexos. Escohotado lo analiza en el vol. II como la versión marxista de la genealogía que Fourier y Saint-Simon habían formulado moralmente: Engels la dota de aparato antropológico y científico, haciendo de la abolición de la propiedad privada una necesidad histórica y no solo un imperativo moral.
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