Herbert Marcuse. El diagnóstico político más influyente del capitalismo avanzado: las sociedades industriales desarrolladas han creado un individuo «unidimensional» que ha perdido la capacidad de pensar negativamente, de concebir alternativas al orden existente. El mecanismo: la satisfacción de «falsas necesidades» creadas por la publicidad y el consumo integra al trabajador en el sistema; el pluralismo político superficial enmascara la ausencia de alternativas reales; la ciencia y la tecnología se han convertido en ideología que legitima el control social. La paradoja: cuanto más libre, próspero e ilustrado parece el ciudadano del capitalismo avanzado, más completa es su integración en el sistema de dominación. El «gran rechazo» como respuesta: la única salida es la negación radical de los valores y necesidades del sistema, no su reforma incremental. La obra se convirtió en el texto teórico del movimiento estudiantil de 1968 y de la Nueva Izquierda norteamericana; Marcuse fue el único intelectual marxista de la vieja guardia que apoyó activamente las rebeliones estudiantiles y fue adoptado por ellas como voz teórica.
Herbert Marcuse
Red de obras
Fue influenciado por
Marcuse fue el primero en hacer accesibles los Manuscritos de 1844 al público anglosajón (con su Reason and Revolution de 1941) y su lectura de ellos fundamenta El Hombre Unidimensional: la alienación marxista de los Manuscritos —la reducción del trabajador a instrumento del capital— se ha perfeccionado en el capitalismo avanzado hasta integrar al trabajador como consumidor; ya no hay ruptura entre tiempo de trabajo y tiempo libre, ambos son espacio de control.
El Hombre Unidimensional aplica al capitalismo avanzado de los años sesenta el diagnóstico de la Dialéctica de la Ilustración: la razón instrumental que Horkheimer y Adorno analizaron en abstracto se ha convertido en el modo concreto de control social del capitalismo de bienestar. La «industria cultural» de la Dialéctica es el equivalente teórico de la «sociedad unidimensional» de Marcuse: ambas producen la integración del individuo en el sistema de dominio a través del consumo y el entretenimiento.
Responde a
Marcuse y Friedman diagnostican la misma sociedad capitalista avanzada desde premisas opuestas: donde Friedman ve en la libertad de consumo y de mercado el garante de la libertad política, Marcuse ve en exactamente las mismas libertades el mecanismo de integración que ha hecho imposible el pensamiento crítico y la oposición política genuina. El capitalismo liberal friedmaniano es, para Marcuse, el capitalismo unidimensional.