Vladimir Lenin (escrito en agosto-septiembre de 1917, publicado en 1918). El texto marxista más influyente sobre la teoría del Estado y la estrategia revolucionaria. Lenin parte de Marx y Engels —especialmente la Crítica del Programa de Gotha y el Manifiesto— para argumentar que el Estado burgués no puede reformarse sino que debe destruirse y sustituirse por la dictadura del proletariado como forma de transición al comunismo. La burocracia y el ejército permanente son los instrumentos de dominación de clase que la revolución debe desmantelar. Responde directamente al revisionismo de Bernstein y a quienes querían conquistar el Estado por la vía parlamentaria. Escrito en la clandestinidad semanas antes de la revolución de octubre, fue el programa del gobierno bolchevique.
Vladimir Lenin
Red de obras
Fue influenciado por
Lenin parte del análisis marxista del Estado como instrumento de dominación de clase en El Capital para argumentar que ninguna reforma puede hacer del Estado burgués un instrumento del proletariado: hay que destruirlo.
Lenin lee la Crítica del Programa de Gotha como el texto en que Marx describe con más precisión las fases de la transición post-capitalista: la fase inferior (dictadura del proletariado, distribución según trabajo) y la fase superior (comunismo, distribución según necesidad).
Responde a
El Estado y la Revolución es una refutación sistemática del reformismo de Bernstein: conquistar el Estado burgués por la vía parlamentaria no transforma el sistema sino que lo legitima; la revolución es la única vía de emancipación del proletariado.
Lenin dedica un capítulo a refutar el anarquismo de Bakunin: no se puede abolir el Estado de golpe; la dictadura del proletariado es la forma transitoria necesaria antes de que el Estado «se extinga» por sí mismo al desaparecer las clases.
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El vol. III analiza El Estado y la Revolución como el programa que convirtió la crítica teórica del mercado en destrucción práctica del mismo: Lenin aplicó la teoría marxista para eliminar el intercambio voluntario y sustituirlo por la planificación estatal. Para Escohotado, el resultado —el terror, el hambre y el gulag— confirma el diagnóstico de Mises sobre la imposibilidad del cálculo económico socialista.