Adam Smith. Obra fundacional de la economía política liberal: división del trabajo, teoría del valor, la mano invisible del mercado y defensa del libre comercio frente al mercantilismo.
Adam S.
Red de obras
Fue influenciado por
Smith hereda de Locke el marco iusnaturalista (derechos de propiedad, individuo autónomo), pero su teoría del valor-trabajo procede sobre todo de Hutcheson y los fisiócratas franceses, no de Locke directamente. La influencia es real pero más filosófica que técnico-económica.
Smith y Rousseau comparten el contexto de la Ilustración; la teoría del valor-trabajo de Smith puede leerse en diálogo con la crítica rousseauniana a la propiedad.
Smith concibió ambas obras como un sistema: la Teoría funda la psicología moral del agente y La Riqueza de las Naciones analiza cómo ese agente coordina su conducta en el mercado. El «espectador imparcial» de 1759 es el mecanismo que hace funcionar la «mano invisible» de 1776.
Smith conocía y discutía a Mandeville; La Riqueza de las Naciones refina y moraliza el argumento de la Fábula: el interés propio coordinado por el mercado produce bienestar colectivo, pero Smith rechaza que este mecanismo requiera que los actores sean viciosos —la simpatía y la competencia bastan.
Smith y Hume fueron amigos íntimos durante décadas; los Ensayos de Hume sobre el comercio, el lujo, el interés y el dinero son la fuente directa de los capítulos económicos de La Riqueza de las Naciones. Smith reconoció que Hume era el pensador más brillante que había conocido.
Influyó en
Ricardo cita y critica explícitamente la teoría del valor de Smith en los primeros capítulos.
Mill es economista político clásico formado en la tradición smithiana; en Sobre la Libertad extiende el liberalismo económico de Smith a una defensa sistemática de la autonomía moral e intelectual del individuo.
Bastiat construye sobre la economía política smithiana: la especialización, el intercambio y la mano invisible son sus premisas; La Ley aplica esos principios a la crítica del Estado interventor con una radicalidad que Smith no había alcanzado.
Weber parte del análisis smithiano del capitalismo como sistema de racionalización del trabajo y del intercambio, pero le añade la pregunta de por qué ese sistema surgió en Occidente y no en otras civilizaciones igualmente avanzadas.
Recibe respuesta de
Proudhon critica directamente la economía política de Smith: la propiedad que Smith legitima mediante el intercambio y el trabajo es para Proudhon un robo institucionalizado que el mercado perpetúa.
Keynes refuta explícitamente el laissez-faire cuya paternidad intelectual atribuye a Smith: la mano invisible no es un teorema derivable de la teoría económica sino un prejuicio ideológico que el siglo XX desmiente.
Owen hereda el análisis de la división del trabajo de Smith pero invierte su valoración: la especialización fabril no enriquece al obrero sino que degrada su carácter; la solución es organizar el trabajo de forma que desarrolle al ser humano, no que lo fragmente.
Polanyi argumenta que la idea smithiana del homo economicus y el mercado autorregulado es un mito histórico: en ninguna sociedad preindustrial el mercado fue el mecanismo dominante de integración económica; Smith generalizó una abstracción de su época como ley natural.
Saint-Simon distingue dentro de la clase productora que Smith analiza entre los «industriales» genuinamente productivos y los rentistas y propietarios ociosos que extraen valor sin producirlo. La división del trabajo smithiana es insuficiente: la verdadera organización racional requiere que los productores dirijan el sistema en beneficio de todos, no que el mercado coordine el beneficio individual. Saint-Simon acepta la crítica al feudalismo y al mercantilismo que Smith formula pero exige ir más lejos: planificar la producción en lugar de dejarla a la mano invisible.
Fourier desarrolla una crítica sistemática de la economía política liberal de Smith: la mano invisible que supuestamente armoniza intereses no produce armonía sino caos comercial, adulteración de mercancías y miseria de los trabajadores. La «atracción apasionada» que propone como principio de organización —las falansterias se organizan según las afinidades naturales de las personas— es la alternativa al mecanismo de mercado smithiano.
Citado por
Marx dedica partes sustanciales del vol. I a criticar y desarrollar la teoría del valor de Smith.