Integración en mercados globales; apertura comercial y financiera prioritaria.
Adam Smith. Obra fundacional de la economía política liberal: división del trabajo, teoría del valor, la mano invisible del mercado y defensa del libre comercio frente al mercantilismo.
David Ricardo. Sistematización de la economía política clásica: teoría del valor-trabajo, renta diferencial de la tierra y ventaja comparativa como fundamento del libre comercio internacional.
Frédéric Bastiat. Definición del liberalismo clásico en su forma más concisa: la ley solo es legítima cuando prohíbe lo que la moral prohíbe —el daño a terceros— y no cuando se usa para redistribuir rentas, privilegiar industrias o imponer virtudes. Bastiat critica el «saqueo legal» de cualquier clase que capture el Estado para extraer renta de otra: el proteccionismo es robo legalizado, igual que el socialismo. La libertad no se puede dividir: o es universal o degenera en privilegio para pocos.
Joseph Stiglitz. Testimonio desde dentro: como economista jefe del Banco Mundial y asesor del presidente Clinton, Stiglitz observó cómo el FMI imponía el «Consenso de Washington» —liberalización del capital, privatización, austeridad— a países en desarrollo con resultados sistemáticamente negativos para las poblaciones más pobres. El argumento teórico: los mercados con información asimétrica e incompleta no se comportan como los mercados perfectamente competitivos de los modelos neoliberales; en esas condiciones, la liberalización financiera prematura y la austeridad procíclica generan crisis. El caso de la crisis asiática de 1997-1998: el FMI prescribió para una crisis de liquidez privada la misma medicina que había funcionado para déficits fiscales en contextos muy distintos, con resultados desastrosos. Stiglitz no rechaza la globalización sino el dogmatismo con que se gestiona: una globalización bien regulada, que ponga los intereses de los países pobres en el centro, es posible y deseable. El libro más influyente de la crítica económica mainstream al neoliberalismo del siglo XXI.
David Harvey. La interpretación marxista de referencia de los últimos cuarenta años de economía política: el neoliberalismo no es una teoría técnica de eficiencia económica sino un proyecto político de restauración del poder de clase —la transferencia masiva de riqueza desde el trabajo hacia el capital que se produjo a partir de los años setenta, usando el lenguaje de la libertad y los mercados como cobertura ideológica. Harvey traza la genealogía del neoliberalismo desde Hayek y la Escuela de Chicago hasta su aplicación experimental en el Chile de Pinochet, seguida por su despliegue global a través del FMI y el Banco Mundial. El concepto clave es «acumulación por desposesión»: las privatizaciones, la financiarización y el desmantelamiento del estado del bienestar son formas contemporáneas de la acumulación primitiva que Marx describió para el capitalismo originario. El libro proporciona el marco analítico que inspira la mayoría de las críticas académicas de izquierda al capitalismo contemporáneo y contextualiza directamente el argumento de Piketty sobre la concentración de riqueza.
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