John Stuart Mill. El principio del daño como único límite legítimo a la libertad individual; defensa del pluralismo, la libertad de expresión y la autonomía sobre la propia mente y conducta como condiciones del progreso moral e intelectual.
Pedro A.
Red de obras
Fue influenciado por
Mill hereda de Locke el núcleo liberal de los derechos individuales y lo amplía hacia una defensa más sistemática de la autonomía y el pluralismo frente a la tiranía de la mayoría.
Mill es economista político clásico formado en la tradición smithiana; en Sobre la Libertad extiende el liberalismo económico de Smith a una defensa sistemática de la autonomía moral e intelectual del individuo.
Mill fue educado desde la infancia según los principios de Bentham por su padre James Mill, discípulo directo de Bentham. Sobre la Libertad dialoga críticamente con el utilitarismo: acepta el principio del mayor bien pero lo funda en la autonomía y el desarrollo del individuo, no en el placer bruto.
Mill publicó dos extensas reseñas de La Democracia en América (1835 y 1840) y reconoció que Tocqueville le enseñó a pensar el peligro de la mediocridad democrática —la tiranía de la opinión mayoritaria— que Sobre la Libertad abordará como amenaza central a la autonomía individual.
Influyó en
El revisionismo de Bernstein —socialismo democrático y reformismo gradual— bebe del utilitarismo y el liberalismo de Mill: la ética de la autonomía y el parlamentarismo como vía legítima de transformación social.
Popper reconoce a Mill como uno de los grandes defensores de la sociedad abierta: el principio del daño milliano y la defensa del pluralismo son el antecedente directo de la ingeniería social fragmentaria que Popper propone como alternativa liberal al utopismo.
Berlin sitúa a Mill como el gran defensor de la libertad negativa: el principio del daño es la formulación más precisa de la frontera de la no-interferencia. Berlin desarrolla y matiza el argumento milliano en el contexto del siglo XX.
Recibe respuesta de
Rawls argumenta que el utilitarismo de Mill no puede dar cuenta de la justicia: maximizar el bienestar agregado puede requerir sacrificar los derechos de minorías; la justicia exige principios que no sean susceptibles de ser superados por consideraciones de utilidad.