Jean-Jacques Rousseau. La soberanía reside inalienablemente en el pueblo a través de la voluntad general; el contrato social como fundamento de la legitimidad política y la libertad civil.
Jean-Jacques Rousseau
Red de obras
Fue influenciado por
El Contrato Social construye sobre el diagnóstico del Discurso: si la propiedad y la sociedad han corrompido al hombre natural, la solución no es volver a la naturaleza sino fundar la sociedad sobre una voluntad general legítima que reconstituya la libertad perdida en términos sociales.
Influyó en
Smith y Rousseau comparten el contexto de la Ilustración; la teoría del valor-trabajo de Smith puede leerse en diálogo con la crítica rousseauniana a la propiedad.
Proudhon parte de la tesis rousseauniana de que la propiedad privada es el origen de la desigualdad social y la lleva a su conclusión anarquista: la propiedad como robo institucionalizado.
Owen adopta la idea rousseauniana de la perfectibilidad humana: el carácter es producto del entorno social; un entorno bien diseñado produce ciudadanos virtuosos. La ingeniería social de New Lanark es la versión industrial del legislador ilustrado de Rousseau.
Kant reconoce a Rousseau como su principal influencia moral y política. El ideal rousseauniano de la voluntad general y la república como autolegislación colectiva es el punto de partida que Kant transforma: donde Rousseau desconfía de la representación, Kant la funda racionalmente como condición de la paz.
Sieyès adapta la voluntad general rousseauniana al concepto de voluntad nacional: donde Rousseau la funda en los ciudadanos individuales, Sieyès la funda en la nación como sujeto colectivo productivo. La nación sieyesiana es el Contrato Social aplicado a la estructura de clases del Antiguo Régimen.
Kant declaró que Rousseau le «puso en orden»: la autonomía moral de la Fundamentación —darse la ley a sí mismo por razón— es la interiorización filosófica de la autonomía política rousseauniana. El legislador universal del imperativo categórico reitera al ciudadano del contrato social, pero en el plano de la razón pura.
Responde a
Rousseau construye su teoría del contrato como alternativa explícita al absolutismo de Hobbes.
Recibe respuesta de
Burke ataca explícitamente la teoría del contrato social de Rousseau como fundamento del Terror revolucionario: la voluntad general abstracta no puede justificar la destrucción de instituciones históricas concretas; los derechos no se derivan de la razón pura sino de la herencia histórica de cada pueblo.
Wollstonecraft critica directamente el Emilio y las ideas de Rousseau sobre la educación de Sophie (la mujer ideal rousseauniana): Rousseau excluye a las mujeres de la razón y la ciudadanía con los mismos argumentos que Burke usa para excluir al pueblo; la lógica ilustrada exige la igualdad de las mujeres.
La Filosofía del Derecho es en parte una respuesta crítica a Rousseau: Hegel acepta que la libertad debe realizarse en instituciones, pero rechaza la voluntad general rousseauniana como abstracción vacía. El Estado hegeliano supera la contradicción entre individuo y sociedad que Rousseau dejó sin resolver.
Berlin identifica a Rousseau como el origen de la degeneración de la libertad positiva en tiranía: la voluntad general rousseauniana permite «obligar a los hombres a ser libres» —quien se opone a la voluntad general se opone a su propia libertad real. Este giro es para Berlin el momento fundacional del totalitarismo liberal.
Beauvoir desmonta el contractualismo de Rousseau como sistema que construye al ciudadano masculino tomando a la mujer como su complemento natural. La «Sophie» del Emilio —la mujer educada para ser compañera del ciudadano— es el modelo de feminidad que Beauvoir denuncia: no es naturaleza sino construcción deliberada. El contrato social incluye una cláusula implícita de exclusión femenina que Beauvoir hace visible.