Aletheia
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El Nuevo Mundo Industrial y Societario

1829

Charles Fourier. El programa más elaborado del socialismo utópico premarxista: la sociedad debe reorganizarse en «falansterias» —comunidades de 1.620 personas que combinan trabajo, placer y vida comunitaria— basadas en la armonía de las pasiones humanas, no en su represión. Fourier invierte la moral burguesa: las pasiones —incluidas las sexuales— no son fuentes de desorden sino energías que, correctamente combinadas, producen el trabajo atractivo y la armonía social. La «civilización» capitalista es esencialmente represora: somete las pasiones al beneficio mercantil y produce miseria entre la abundancia. La crítica al libre comercio y a la economía política de Smith y Ricardo es sistemática: la mano invisible no produce armonía sino caos comercial, adulteración de mercancías y miseria de los trabajadores. Fourier es también el primer utopista que tematizó explícitamente la emancipación de la mujer y el cuestionamiento de la familia patriarcal como condición de la armonía social. La descripción de las falansterias es simultáneamente utopía y crítica implícita a la teoría del valor-trabajo: si el trabajo puede ser atractivo, la miseria no es necesaria.

Charles Fourier

Linaje intelectual

Fue influenciado por

Fourier y Owen son los dos grandes utopistas del socialismo premarxista que formularon proyectos de comunidades modelo como alternativas al capitalismo industrial. Aunque desarrollaron sus proyectos de manera independiente —Fourier pone el acento en las pasiones, Owen en la educación y el entorno—, ambos pertenecen al movimiento que Marx llamará «socialismo utópico» para distinguirlo del suyo «científico».

El diagnóstico de Fourier sobre la «civilización» —el término que usa para el orden capitalista— prolonga el de Rousseau en el Discurso sobre la Desigualdad: la sociedad mercantil ha corrompido al ser humano natural y bueno. Fourier radicaliza a Rousseau: no solo la propiedad privada sino el comercio, el trabajo asalariado y la familia patriarcal son instituciones que reprimen las pasiones y producen la miseria moral.

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Fourier desarrolla una crítica sistemática de la economía política liberal de Smith: la mano invisible que supuestamente armoniza intereses no produce armonía sino caos comercial, adulteración de mercancías y miseria de los trabajadores. La «atracción apasionada» que propone como principio de organización —las falansterias se organizan según las afinidades naturales de las personas— es la alternativa al mecanismo de mercado smithiano.

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Escohotado dedica amplias secciones del vol. II a Fourier como el utopista más original de la genealogía anticomercial: la teoría de las pasiones, las falansterias y la crítica de la «civilización» mercantil anticipan elementos del anarcocomunismo que aparecerán décadas después en Kropotkin. Fourier muestra que el anticomercialismo implica una visión alternativa de la naturaleza humana, no solo una crítica económica.