Legitimidad derivada del sufragio y la competencia electoral periódica.
Jean-Jacques Rousseau. La soberanía reside inalienablemente en el pueblo a través de la voluntad general; el contrato social como fundamento de la legitimidad política y la libertad civil.
Baruch Spinoza. Fundamento del liberalismo político moderno: la libertad de pensamiento y expresión es inalienable porque ningún poder externo puede controlar la mente; el Estado que intenta regular las creencias se destruye a sí mismo al generar hipocresía y disidencia. La democracia como el régimen más racional, ya que maximiza la libertad y la razón colectiva. Respuesta directa al absolutismo de Hobbes y precursor inmediato de Locke; sentó las bases del laicismo y la tolerancia ilustrada.
Thomas Paine. Respuesta directa a Burke: los derechos del hombre son universales e inalienables, no históricos ni derivados de la tradición; ninguna generación puede atar a las siguientes con instituciones que no han consentido. Defensa de la Revolución Francesa, crítica de la monarquía hereditaria como sistema irracional, y propuesta de una república democrática con sufragio universal. Texto que influirá en el socialismo temprano, el republicanismo democrático y el movimiento por los derechos civiles.
Baruch Spinoza (póstumo). La teoría política más coherentemente racionalista del siglo XVII: los afectos humanos son realidades naturales que el Estado debe encauzar institucionalmente, no suprimir moralísticamente. El Estado más estable no es el mejor gobernado sino el que hace más difícil la corrupción y menos dependiente de la virtud del gobernante. Spinoza analiza sistemáticamente la monarquía, la aristocracia y la democracia —forma de gobierno más absoluta porque ningún derecho natural se cede al soberano— y concluye que la democracia maximiza la potencia colectiva de la multitud. Continuación y radicalización del Tractatus Theologico-Politicus; influencia directa en Rousseau y en el republicanismo democrático moderno.
Emmanuel-Joseph Sieyès. El panfleto más explosivo de la Revolución Francesa: en tres preguntas, Sieyès dinamita el Antiguo Régimen. ¿Qué es el Tercer Estado? Todo. ¿Qué ha sido hasta ahora? Nada. ¿Qué pide? Llegar a ser algo. Define la nación como el conjunto de los ciudadanos que viven bajo la ley común, excluyendo a la nobleza que vive bajo privilegio. El Tercer Estado, con el 97% de la población y toda la producción, es ya nación completa y puede legislar sin los privilegiados. Texto que convirtió el conflicto fiscal del Antiguo Régimen en revolución constituyente, acuñó el concepto moderno de nación política y fundó el principio de soberanía nacional como base del constitucionalismo democrático. Burke escribirá sus Reflexiones directamente en respuesta a este tipo de argumento.
Joseph Schumpeter. La obra que introdujo dos de los conceptos más influyentes de la ciencia social del siglo XX: la «destrucción creativa» —la revolucionización permanente de la estructura económica desde dentro, destruyendo lo viejo y creando lo nuevo como proceso normal del capitalismo— y la teoría procedimental de la democracia —la democracia como competencia entre élites organizadas por el voto popular, no como autogobierno efectivo del pueblo. La tesis económica: el capitalismo no es inestable por deficiencia de demanda agregada (Keynes) ni por explotación (Marx), sino por su propio dinamismo; el empresario innovador es simultáneamente el motor y el destructor del orden capitalista. La tesis política: la «doctrina clásica» que atribuye la soberanía real al pueblo es un mito; los partidos y sus líderes compiten por votos como las empresas compiten por clientes. Esta teoría «realista» de la democracia conecta la teoría de las élites (Mosca, Pareto, Michels) con las instituciones democráticas. Paradójicamente, Schumpeter creía que el capitalismo sería gradualmente reemplazado por el socialismo no por revolución sino por la racionalización de la vida económica, el crecimiento burocrático y el declive del espíritu empresarial.
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