Eduard Bernstein. Fundamento teórico del socialismo democrático: revisión crítica del determinismo económico marxista, defensa del parlamentarismo y el reformismo gradual frente a la revolución, y propuesta de una transición pacífica hacia el socialismo mediante conquista democrática del Estado.
Tomás H.
Red de obras
Fue influenciado por
El revisionismo de Bernstein —socialismo democrático y reformismo gradual— bebe del utilitarismo y el liberalismo de Mill: la ética de la autonomía y el parlamentarismo como vía legítima de transformación social.
Responde a
Las Premisas del socialismo es una revisión explícita del programa del Manifiesto: Bernstein acepta el diagnóstico de la explotación capitalista pero rechaza el determinismo revolucionario y la dictadura del proletariado.
Bernstein refuta las predicciones del Capital: los datos empíricos de 1899 muestran que el capitalismo no agudiza sus contradicciones sino que se estabiliza; el reformismo gradual sustituye a la revolución inevitable.
Recibe respuesta de
Luxemburg escribe Reforma o Revolución como respuesta directa y sistemática al libro de Bernstein de 1899: le contradice punto por punto, del análisis del capitalismo a la estrategia socialista, pasando por la interpretación del materialismo histórico.
Mises incluye el socialismo democrático fabiano y reformista en su crítica: el problema del cálculo no desaparece porque la llegada al socialismo sea gradual o parlamentaria; la imposibilidad es lógica, no histórica.
El Estado y la Revolución es una refutación sistemática del reformismo de Bernstein: conquistar el Estado burgués por la vía parlamentaria no transforma el sistema sino que lo legitima; la revolución es la única vía de emancipación del proletariado.
Michels estudia el SPD que Bernstein quería reformar desde dentro: el revisionismo democrático de Bernstein presupone que un partido socialista puede ser genuinamente democrático en su funcionamiento interno. Michels demuestra que esa premisa es falsa —el SPD en plena era bernsteiniana ya es una oligarquía— y por tanto el proyecto reformista carece de base organizacional.