Aletheia
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Los Partidos Políticos

1911

Robert Michels. La «ley de hierro de la oligarquía»: toda organización, incluyendo las fundadas sobre principios democráticos e igualitarios, tiende inevitablemente a convertirse en oligarquía. Michels estudia empíricamente el SPD alemán —el mayor partido socialista del mundo, comprometido doctrinalmente con la democracia de base— y demuestra que ha desarrollado una burocracia profesional, una dirección permanente y una masa pasiva dependiente de sus líderes. Los mecanismos son tres: técnicos (la organización compleja requiere especialistas que acumulan experiencia y contactos), psicológicos (las masas son apáticas y necesitan liderazgo), y de clase dirigente (los líderes desarrollan intereses propios en la conservación de su posición). La conclusión es devastadora para el socialismo y para la democracia directa: «quien dice organización dice oligarquía». La ley de Michels sigue siendo el principal argumento empírico contra el utopismo organizativo de izquierda y derecha; fue absorbida por la ciencia política del siglo XX como un resultado casi experimental.

Robert Michels

Linaje intelectual

Fue influenciado por

Michels fue alumno de Weber en Heidelberg y su análisis de la burocracia partidaria está impregnado de la sociología weberiana de la dominación: la racionalización burocrática que Weber diagnostica en el capitalismo moderno opera igualmente en los partidos obreros. El líder carismático que articula el movimiento es luego domesticado por la rutinización burocrática que Weber también describió.

Michels aplica la tesis de Mosca al interior de las organizaciones políticas democráticas: si Mosca demostró que toda sociedad tiene una clase política, Michels demuestra que toda organización partidaria reproduce ese patrón en miniatura. La ley de hierro de la oligarquía es la versión microorganizacional de la teoría mosaica de la clase política.

La ley de hierro de Michels es la aplicación de la teoría weberiana de la dominación al interior de los partidos: la rutinización burocrática del carisma revolucionario, que Weber describió como tendencia general de toda dominación carismática, es exactamente lo que Michels observa en el SPD. La oligarquización es la forma partidaria de la «jaula de hierro» weberiana.

Responde a

El SPD alemán —el partido que encarnaba la promesa del Manifiesto Comunista de una organización proletaria sin dominación de clase— es el caso empírico que Michels usa para demostrar que esa promesa es estructuralmente imposible. La oligarquización del partido socialista más grande del mundo es la refutación más contundente del horizonte igualitario del marxismo: no como crítica normativa sino como verificación empírica.

Michels estudia el SPD que Bernstein quería reformar desde dentro: el revisionismo democrático de Bernstein presupone que un partido socialista puede ser genuinamente democrático en su funcionamiento interno. Michels demuestra que esa premisa es falsa —el SPD en plena era bernsteiniana ya es una oligarquía— y por tanto el proyecto reformista carece de base organizacional.