Aletheia
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Capitalismo, Socialismo y Democracia

1942

Joseph Schumpeter. La obra que introdujo dos de los conceptos más influyentes de la ciencia social del siglo XX: la «destrucción creativa» —la revolucionización permanente de la estructura económica desde dentro, destruyendo lo viejo y creando lo nuevo como proceso normal del capitalismo— y la teoría procedimental de la democracia —la democracia como competencia entre élites organizadas por el voto popular, no como autogobierno efectivo del pueblo. La tesis económica: el capitalismo no es inestable por deficiencia de demanda agregada (Keynes) ni por explotación (Marx), sino por su propio dinamismo; el empresario innovador es simultáneamente el motor y el destructor del orden capitalista. La tesis política: la «doctrina clásica» que atribuye la soberanía real al pueblo es un mito; los partidos y sus líderes compiten por votos como las empresas compiten por clientes. Esta teoría «realista» de la democracia conecta la teoría de las élites (Mosca, Pareto, Michels) con las instituciones democráticas. Paradójicamente, Schumpeter creía que el capitalismo sería gradualmente reemplazado por el socialismo no por revolución sino por la racionalización de la vida económica, el crecimiento burocrático y el declive del espíritu empresarial.

Joseph Schumpeter

Linaje intelectual

Fue influenciado por

Schumpeter cita a Mosca como uno de los dos precursores del realismo democrático: la teoría de la clase política como minoría organizada que gobierna a la mayoría es la premisa sociológica sobre la que construye su teoría procedimental. La «doctrina clásica» que Schumpeter critica —la democracia como gobierno del pueblo— es exactamente la fórmula política que Mosca había identificado como la legitimación ideológica de la dominación minoritaria real.

La circulación de élites de Pareto es el trasfondo de la tesis schumpeteriana sobre la democracia: los partidos son grupos de élite que compiten por el acceso al poder, tal como Pareto describía la circulación entre leones y zorros. La destrucción creativa económica tiene su paralelo político en la alternancia de élites que Pareto postuló como ley histórica.

La teoría procedimental de la democracia de Schumpeter aplica la sociología de la dominación de Weber al análisis de los sistemas políticos modernos: los partidos son burocracias que compiten por el voto tal como las empresas compiten por el mercado; el liderazgo democrático es una forma de dominación carismática rutinizada. Schumpeter reconoce explícitamente la deuda con la tipología weberiana de la dominación legítima.

Responde a

Schumpeter acepta la predicción de Marx —el capitalismo será eventualmente reemplazado por el socialismo— pero la fundamenta en una razón completamente distinta: no en la pauperización del proletariado ni en las crisis de sobreproducción, sino en la racionalización burocrática que destruye el espíritu empresarial y hace al capitalismo indefendible culturalmente. El diagnóstico marxista es correcto; el mecanismo, equivocado.

Schumpeter y Keynes son las dos grandes interpretaciones rivales del capitalismo del siglo XX: Keynes ve la inestabilidad como insuficiencia de demanda agregada corregible por política fiscal; Schumpeter la ve como resultado inevitable del dinamismo innovador que no puede ni debe ser amortiguado. Para Schumpeter, la política keynesiana de estabilización frena precisamente la destrucción creativa que produce el progreso.