Poder ejercido por un grupo reducido definido por riqueza, linaje o mérito.
Platón. Diálogo fundacional de la filosofía política occidental: la justicia como armonía de las partes (la ciudad ideal tiene sabios que gobiernan, guerreros que protegen, artesanos que producen). El filósofo-rey como único gobernante legítimo porque solo él conoce la Idea del Bien. Fundamento del idealismo político, el paternalismo estatal y la meritocracia intelectual. Karl Popper la considerará en el siglo XX el primer texto del totalitarismo filosófico.
Aristóteles. Fundación de la ciencia política empírica: tipología de los regímenes (monarquía/tiranía, aristocracia/oligarquía, politeia/democracia) y análisis de sus condiciones de estabilidad. La politeia mixta como el mejor régimen practicable. El ser humano como animal político por naturaleza (zoom politikon); la ciudad como comunidad orientada al bien vivir, no solo a la supervivencia. Influencia decisiva en el republicanismo, el constitucionalismo y la teoría tomista.
Gaetano Mosca. El libro fundacional de la teoría elitista: en todas las sociedades conocidas, pasadas o presentes, existe una minoría organizada —la «clase política»— que gobierna a una mayoría desorganizada. Esta ley sociológica es universal e independiente de la forma del régimen: democracias, aristocracias y monarquías son etiquetas que cambian mientras la realidad del gobierno de la minoría permanece constante. La «fórmula política» es el dispositivo ideológico con el que cada clase dirigente legitima su dominio: la soberanía del pueblo, el mandato divino, la superioridad racial; ninguna fórmula es verdadera en sentido científico, pero todas son necesarias psicológicamente para que el poder sea estable. La edición revisada de 1923 añade el análisis de la circulación de las élites bajo presión democrática y sus implicaciones para el fascismo emergente. Mosca fue un crítico del sufragio universal y de la demagogia, pero también del totalitarismo: la clase política requiere pluralismo interno para no degenerar en tiranía pura.
Vilfredo Pareto. La obra más ambiciosa de la tradición elitista: una teoría general de la acción social construida sobre la distinción entre residuos (los impulsos no lógicos que realmente mueven a los seres humanos) y derivaciones (las ideologías, argumentos y doctrinas con que los racionalizan). Las ideologías políticas —el socialismo marxista, el liberalismo, el nacionalismo— son derivaciones que ocultan los residuos reales de sus defensores; analizarlas literalmente es tan erróneo como tomar en serio los mitos religiosos. La circulación de las élites: la historia es «el cementerio de las aristocracias»; las élites se clasifican en leones (que gobiernan por la fuerza, residuo de clase I) y zorros (que gobiernan por la astucia y la manipulación, residuo de clase II); una élite sana combina ambos tipos y recluta energía de las clases bajas. Cuando una élite se vuelve demasiado zorruna —pura negociación y corrupción— es vulnerable a ser derrocada por leones más vigorosos. El concepto de «óptimo de Pareto» en economía del bienestar es simultáneo pero independiente: una distribución es Pareto-óptima cuando no es posible mejorar la situación de ningún individuo sin empeorar la de otro.
Robert Michels. La «ley de hierro de la oligarquía»: toda organización, incluyendo las fundadas sobre principios democráticos e igualitarios, tiende inevitablemente a convertirse en oligarquía. Michels estudia empíricamente el SPD alemán —el mayor partido socialista del mundo, comprometido doctrinalmente con la democracia de base— y demuestra que ha desarrollado una burocracia profesional, una dirección permanente y una masa pasiva dependiente de sus líderes. Los mecanismos son tres: técnicos (la organización compleja requiere especialistas que acumulan experiencia y contactos), psicológicos (las masas son apáticas y necesitan liderazgo), y de clase dirigente (los líderes desarrollan intereses propios en la conservación de su posición). La conclusión es devastadora para el socialismo y para la democracia directa: «quien dice organización dice oligarquía». La ley de Michels sigue siendo el principal argumento empírico contra el utopismo organizativo de izquierda y derecha; fue absorbida por la ciencia política del siglo XX como un resultado casi experimental.
Joseph Schumpeter. La obra que introdujo dos de los conceptos más influyentes de la ciencia social del siglo XX: la «destrucción creativa» —la revolucionización permanente de la estructura económica desde dentro, destruyendo lo viejo y creando lo nuevo como proceso normal del capitalismo— y la teoría procedimental de la democracia —la democracia como competencia entre élites organizadas por el voto popular, no como autogobierno efectivo del pueblo. La tesis económica: el capitalismo no es inestable por deficiencia de demanda agregada (Keynes) ni por explotación (Marx), sino por su propio dinamismo; el empresario innovador es simultáneamente el motor y el destructor del orden capitalista. La tesis política: la «doctrina clásica» que atribuye la soberanía real al pueblo es un mito; los partidos y sus líderes compiten por votos como las empresas compiten por clientes. Esta teoría «realista» de la democracia conecta la teoría de las élites (Mosca, Pareto, Michels) con las instituciones democráticas. Paradójicamente, Schumpeter creía que el capitalismo sería gradualmente reemplazado por el socialismo no por revolución sino por la racionalización de la vida económica, el crecimiento burocrático y el declive del espíritu empresarial.
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