Michael Sandel. La respuesta comunitarista más rigurosa a la Teoría de la Justicia de Rawls: el «yo no gravado» (unencumbered self) que Rawls postula —un agente racional sin vínculos previos que elige sus fines tras el velo de ignorancia— es una ficción filosófica incompatible con cómo los seres humanos realmente constituyen su identidad. No somos sujetos que tenemos compromisos y pertenencias; somos en parte los compromisos y pertenencias que nos definen: la familia, la comunidad, la tradición, la historia. El liberalismo rawlsiano presupone una concepción sustantiva del bien —la del individuo autónomo que elige— y por eso no puede ser genuinamente neutral entre concepciones de la vida buena. La política del bien común como alternativa: una democracia que delibera sobre fines y no solo sobre procedimientos, que apela a virtudes cívicas y no solo a derechos. Sandel cierra el triángulo Rawls-Nozick-Sandel que estructura el debate de la filosofía política angloamericana de los años ochenta.
Michael Sandel
Red de obras
Fue influenciado por
Sandel hereda de Aristóteles la idea de que la política debe deliberar sobre el bien —no limitarse a garantizar procedimientos— y que los seres humanos son animales políticos cuya identidad se constituye en comunidad, no de manera autónoma previa al mundo social.
Sandel comparte con MacIntyre el diagnóstico central: el liberalismo presupone una concepción del yo previa a sus vínculos que es filosófica y psicológicamente indefendible. Pero donde MacIntyre concluye en el retorno a Aristóteles y la comunidad local, Sandel apunta a una política del bien común republicana dentro de las instituciones democráticas existentes.
Sandel y Habermas convergen en la crítica al liberalismo neutral y en la defensa de una política que delibere sobre fines; la política del bien común de Sandel y la democracia deliberativa de Habermas son respuestas paralelas, desde el comunitarismo y el procedimentalismo comunicativo respectivamente, al mismo déficit del liberalismo rawlsiano.
Influyó en
Walzer y Sandel forman el núcleo del comunitarismo político de los años ochenta, publicando sus obras en 1982–1983 de manera casi simultánea. Ambos critican el sujeto liberal desencarnado de Rawls; Sandel lo hace desde la constitución del yo por la comunidad, Walzer desde los significados sociales de los bienes. Su diálogo definió el debate liberalismo-comunitarismo durante una década.
Responde a
Sandel escribe el libro como respuesta directa y exhaustiva a Rawls: analiza la concepción del yo, la teoría del bien, los principios de justicia y el argumento del velo de ignorancia, mostrando en cada caso que el liberalismo deontológico presupone subrepticiamente la concepción del bien que dice no necesitar.
Sandel critica también el sujeto libertario de Nozick: el individuo soberano que posee sus talentos y tiene derechos de titularidad absolutos es igualmente una ficción que ignora que los talentos, capacidades y oportunidades con los que llegamos al mercado son en gran medida producto de la comunidad que nos formó.
Recibe respuesta de
Rawls responde directamente a Sandel: admite que la Teoría de la Justicia era vulnerable a la crítica del «yo no gravado», pero argumenta que el velo de ignorancia es un dispositivo de representación política, no una metafísica del yo. La justicia como equidad no presupone un yo sin vínculos; presupone que, para determinar principios de justicia, debemos abstraer de los vínculos contingentes. La concepción política es compatible con el yo situado comunitarista.