Aletheia
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Los Orígenes del Totalitarismo

1951

Hannah Arendt. El análisis más riguroso y original del fenómeno totalitario del siglo XX. Arendt demuestra que el nazismo y el estalinismo no son variantes de los despotismos históricos sino formas de gobierno radicalmente nuevas: su rasgo definitorio no es el terror sino la atomización total de la sociedad —la destrucción de todo vínculo entre individuos que los haría capaces de acción política— y la pretensión de hacer del movimiento histórico o racial una realidad que el terror puede fabricar. Traza el origen del totalitarismo en el antisemitismo europeo, el imperialismo colonial y el colapso del Estado-nación. El libro que definió las categorías con que la filosofía política entiende los regímenes del siglo XX, y que convirtió a Arendt en la teórica política más importante de su generación.

Hannah Arendt

Linaje intelectual

Fue influenciado por

Arendt utiliza las categorías de Montesquieu (formas de gobierno, principios que las animan, tiranía) como marco para demostrar que el totalitarismo no es simplemente una tiranía nueva sino una forma de gobierno sin principio —que destruye toda ley, incluso la del tirano.

Influyó en

El análisis de Arendt del totalitarismo como novedad política radical —no una tiranía tradicional sino un sistema que destruye la esfera pública y la pluralidad— es el trasfondo del argumento de Fukuyama: el colapso del totalitarismo soviético valida que la democracia liberal es la única forma de gobierno compatible con la naturaleza social del ser humano.

La Condición Humana es la respuesta constructiva al diagnóstico destructivo de Los Orígenes del Totalitarismo: si el totalitarismo destruye la esfera pública y la pluralidad —los elementos definitorios de la condición humana— entonces la tarea política post-totalitaria es reconstruir una teoría positiva de la acción pública plural e irreversible que haga al totalitarismo humanamente imposible.

Responde a

Arendt analiza el marxismo como uno de los elementos que prepararon el terreno al totalitarismo: la reducción de la política a la economía, la visión del Estado como instrumento transitorio y la promesa de una historia que culmina en el paraíso terrestre son ingredientes del pensamiento totalitario aunque Marx no lo pretendiera.

Arendt critica el historicismo hegeliano como fuente del pensamiento totalitario: la idea de que la historia tiene una lógica interna cognoscible y de que el Estado es su vehículo legitima la violencia en nombre del curso necesario de la historia.

Recibe respuesta de

Arendt analiza el imperialismo en Los Orígenes del Totalitarismo como precursor del totalitarismo europeo, pero privilegia la perspectiva de sus efectos sobre Europa. Fanon invierte el punto de vista: el imperialismo colonial no es solo un antecedente del fascismo europeo sino el sistema de dominación primario del que los colonizados necesitan liberarse por sí mismos.