Platón. Diálogo fundacional de la filosofía política occidental: la justicia como armonía de las partes (la ciudad ideal tiene sabios que gobiernan, guerreros que protegen, artesanos que producen). El filósofo-rey como único gobernante legítimo porque solo él conoce la Idea del Bien. Fundamento del idealismo político, el paternalismo estatal y la meritocracia intelectual. Karl Popper la considerará en el siglo XX el primer texto del totalitarismo filosófico.
Platón
Red de obras
Influyó en
Cicerón modela su De Re Publica explícitamente sobre La República de Platón, adoptando el formato del diálogo y la pregunta por la mejor constitución, aunque rechaza el ideal platónico de los filósofos-reyes en favor de la constitución mixta romana.
El modelo explícito de De legibus son Las Leyes de Platón, del mismo modo que De Re Publica imitó La República. Cicerón adopta el marco del diálogo sobre la ley ideal pero lo ancla en la tradición jurídica romana.
El gobernante de La Ciudad del Sol —el Metafísico, filósofo y sacerdote a la vez— es el filósofo-rey platónico trasplantado al siglo XVII. La comunidad de mujeres e hijos, la selección eugénica de las parejas por los magistrados y la supresión de la propiedad entre los guardianes de la República reaparecen en Campanella con vocabulario neoplatónico y fundamento en la ley natural. Campanella es el eslabón que transmite el comunismo filosófico platónico al pensamiento europeo moderno.
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Aristóteles fue alumno de Platón durante veinte años y construyó su política en diálogo crítico con La República: rechaza la ciudad ideal platónica (abolición de la familia y la propiedad para los guardianes, filósofo-rey) por irrealizable e indeseable, y propone una política basada en lo posible.
El vol. I de La sociedad abierta se titula «El hechizo de Platón» y es un análisis minucioso de La República como el primer programa totalitario de Occidente: el Estado ideal platónico, inmutable y gobernado por filósofos, es el modelo del que se derivan todas las utopías cerradas.
La Ética a Nicómaco es en parte una respuesta crítica a Platón: rechaza las Formas ideales como fundamento de la ética y propone en su lugar la vida buena como telos alcanzable en la polis, no en un mundo inteligible separado. La felicidad no es contemplación abstracta sino ejercicio activo de la virtud en comunidad.
Escohotado identifica en la República de Platón el primer texto programático del anticomercialismo filosófico: la condena del lucro como corrupción del alma, la exclusión de los mercaderes de la polis ideal y la planificación de la producción por la clase gobernante. El vol. I de Enemigos del Comercio arranca con el platonismo como la fuente intelectual más antigua del recelo sistemático hacia el intercambio voluntario.