Ayn Rand. La novela más vendida de la filosofía política del siglo XX: el discurso de John Galt —sesenta páginas de manifiesto filosófico insertadas en la ficción— es la exposición más completa del Objetivismo. La razón es el absoluto; el individuo que vive por su propia mente y su propio trabajo es el motor de la historia; el altruismo —la doctrina que exige sacrificar el propio valor por los demás— es el instrumento ideológico con que los incompetentes expropian a los productores. La trama dramatiza las consecuencias de dejar que el colectivismo gobierne la economía: los industriales, científicos y artistas deciden desaparecer —«huelga de la mente»— dejando colapsar el mundo construido sobre sus capacidades. Rand sintetiza la defensa del capitalismo laissez-faire con una ética completamente secularizada, fundamentada en la racionalidad del individuo productivo y no en la tradición ni en la religión. Obra que introdujo el Objetivismo en la cultura popular y que sigue siendo la principal fuente de identidad filosófica del libertarismo de derecha anglosajón.
Ayn Rand
Red de obras
Fue influenciado por
Rand leyó y admiró a Mises; su defensa del capitalismo en La Rebelión de Atlas comparte el núcleo austríaco de que el sistema de precios libre es el único mecanismo de coordinación económica compatible con la razón humana. La diferencia es filosófica: Mises fundamenta el capitalismo en la praxeología; Rand lo fundamenta en la ética del egoísmo racional, sin necesidad de recurrir a la economía como ciencia independiente.
Influyó en
La Virtud del Egoísmo (1964) sistematiza en ensayos filosóficos explícitos la ética que Atlas Shrugged dramatiza en la ficción: el egoísmo racional como único código moral compatible con la vida humana. Los ensayos son la versión académica del discurso de Galt; Rand los escribe para responder a las preguntas filosóficas que la novela generó.
Responde a
La trama de La Rebelión de Atlas es la inversión del Manifiesto Comunista: donde Marx presenta a los capitalistas como los parásitos que expropian el trabajo productivo del proletariado, Rand invierte los términos —los creadores y productores son los auténticos generadores de valor, y el colectivismo es el sistema que los expropian en nombre de los «necesitados». La huelga de Atlas es el experimento mental que prueba quién depende realmente de quién.