Samuel P. Huntington. Respuesta directa a la tesis de Fukuyama: el fin de la Guerra Fría no inaugura una convergencia liberal global sino que descubre las fracturas civilizacionales que el conflicto ideológico había enmascarado. Huntington identifica siete u ocho civilizaciones —occidental, islámica, china, japonesa, hindú, ortodoxa, latinoamericana, africana— cuyas diferencias en religión, historia y valores son más profundas y duraderas que las diferencias ideológicas. Los conflictos futuros serán a lo largo de las líneas de fractura entre civilizaciones, no entre naciones-Estado ni entre ideologías. La implicación política para Occidente: reconocer su singularidad, reforzar su cohesión interna y abandonar el universalismo misionero que intenta exportar la democracia liberal. El libro más debatido de la ciencia política de los noventa; su relevancia empírica fue reivindicada por los atentados del 11-S y las guerras de Iraq y Afganistán.
Samuel P. Huntington
Red de obras
Fue influenciado por
Montesquieu es el precursor clásico de la tesis de Huntington: El espíritu de las leyes argumentó que el clima, la geografía y las costumbres determinan el carácter de los pueblos y la forma de su gobierno. Huntington amplía este argumento: son las grandes tradiciones religiosas y culturales —no el clima— las que configuran las diferencias duraderas entre civilizaciones.
El conservadurismo civilizacional de Huntington prolonga la intuición burkiana de que los pueblos están constituidos por herencias culturales concretas —no por principios universales abstractos— y que la política que ignora esos vínculos orgánicos produce violencia. Las «civilizaciones» de Huntington son las comunidades históricas a gran escala que Burke habría reconocido como depositarias del orden político.
Influyó en
Scruton comparte con Huntington la visión de las civilizaciones como entidades culturales irreductibles y la convicción de que Occidente debe reconocer y defender sus valores propios en lugar de pretender que son universales. El comunitarismo civilizacional de Huntington y el conservadurismo cultural de Scruton convergen en la crítica del universalismo liberal.
Responde a
Huntington escribe El Choque de Civilizaciones explícitamente como réplica a Fukuyama: el «fin de la historia» no ha producido convergencia liberal sino que ha revelado las civilizaciones como los actores fundamentales del sistema internacional. La democracia liberal no es un punto de llegada universal sino el modo de organización de una de las civilizaciones en competencia.