Thomas S. Kuhn. El libro académico más citado del siglo XX en todas las disciplinas: los paradigmas como marcos de práctica científica compartida —teoría, instrumentación, valores y resolución de enigmas estándar— dentro de los cuales opera la «ciencia normal». La ciencia no avanza acumulativamente ni por falsación sistemática, como pretendía Popper, sino mediante crisis: cuando los enigmas que el paradigma no puede resolver se acumulan, se produce una revolución científica que sustituye el paradigma anterior en lugar de extenderlo. La tesis de la inconmensurabilidad: los paradigmas rivales no comparten un vocabulario neutral común que permita compararlos con plena objetividad; la conversión de la física newtoniana a la relatividad no es solo un cambio de teoría sino un cambio del mundo perceptivo del científico. Este argumento tiene consecuencias que trascienden la ciencia: si los grandes marcos intelectuales son inconmensurables, el debate entre tradiciones rivales no puede resolverse puramente por la lógica y la evidencia, y los factores sociológicos e históricos son constitutivos del cambio teórico.
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El escepticismo humeano sobre la inducción —ninguna cantidad de observaciones confirma definitivamente una hipótesis universal— es el trasfondo epistemológico que Kuhn radicaliza: no solo la inducción es problemática, sino que la observación misma está cargada teóricamente (theory-laden); los científicos que trabajan en paradigmas distintos literalmente ven cosas distintas al mirar el mismo fenómeno.
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Kuhn y Popper mantuvieron un debate público en el coloquio de filosofía de la ciencia de 1965. Kuhn rechaza el falsacionismo como descripción real de cómo funciona la ciencia: los científicos no abandonan un paradigma cuando encuentran anomalías (lo que haría el falsacionista ideal de Popper), sino que las consideran enigmas por resolver dentro del paradigma hasta que una acumulación crítica provoca la crisis. La distinción popperiana ciencia/pseudociencia tampoco es tan nítida como Popper pretende.
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Feyerabend radicaliza a Kuhn: si los paradigmas son inconmensurables (Kuhn), entonces la elección entre ellos no puede ser racional en ningún sentido metodológico fuerte, y el «anything goes» es la única postura honesta. Feyerabend y Kuhn fueron colegas en Berkeley; Feyerabend reconoce que La Estructura le proporcionó la munición histórica para su ataque al racionalismo, aunque Kuhn nunca aceptó las conclusiones anarquistas que Feyerabend extrajo.