El poder no es solo represivo sino productivo: produce sujetos, cuerpos y saberes mediante dispositivos disciplinarios (cárceles, clínicas, escuelas). No reside en un centro sino que se ejerce en redes capilares por toda la sociedad. Foucault.
Michel Foucault. Genealogía del nacimiento de la prisión moderna: el paso del suplicio público (el cuerpo como espectáculo punitivo) al encarcelamiento (el alma como objetivo de la disciplina) no es progreso humanitario sino transformación de las tecnologías de poder. El panóptico de Bentham —torre central que permite vigilar a todos sin ser visto— es la metáfora arquitectónica del poder disciplinario moderno: no actúa por represión sino por normalización, produciendo sujetos dóciles y útiles. Las mismas técnicas disciplinarias —jerarquía, examen, distribución en el espacio— operan en cuarteles, hospitales, fábricas y escuelas. El saber y el poder son inseparables: las ciencias humanas no describen neutralmente al hombre sino que lo producen como objeto de conocimiento y control. Obra fundacional de los estudios críticos del castigo, la biopolítica y el análisis del discurso.
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