Método filosófico fundado por Husserl que propone describir rigurosamente la estructura de la experiencia vivida, sin presupuestos metafísicos previos. La conciencia es siempre intencional (siempre es conciencia-de-algo). Heidegger radicaliza el método hacia la analítica del Dasein y la pregunta por el ser; Merleau-Ponty lo orienta hacia la corporalidad y la percepción.
Atributos
Edmund Husserl. Obra en dos volúmenes (1900-1901) que funda la fenomenología como disciplina filosófica: el primero (Prolegómenos a la Lógica Pura) refuta el psicologismo que reduce la lógica a hechos mentales; el segundo analiza la estructura intencional de la conciencia —cómo los actos mentales se dirigen siempre «a» objetos que constituyen en la experiencia. Husserl distingue el acto de significar (noesis) del sentido ideal significado (nóema) y del objeto referido. La intencionalidad como rasgo definitorio de toda conciencia se convierte en el método para describir rigurosamente los fenómenos tal como se presentan, sin presuponer teorías causales. Texto de partida de Heidegger, Merleau-Ponty, Sartre y toda la filosofía continental del siglo XX.
Martin Heidegger. La pregunta por el sentido del Ser —olvidada por la metafísica occidental desde Platón— solo puede responderse analizando el ente que comprende el Ser: el Dasein (ser-ahí). El Dasein existe como ser-en-el-mundo: no es un sujeto encapsulado que conoce objetos externos, sino un ser siempre ya arrojado a un mundo de prácticas y significados compartidos. La temporalidad es el horizonte del Ser: el Dasein existe proyectándose hacia sus posibilidades desde un pasado que ha heredado. El ser-hacia-la-muerte es la posibilidad propia e irrebasable que individúa al Dasein y abre la posibilidad de la existencia auténtica frente a la caída en el se impersonal (das Man). Obra que transformó la fenomenología en hermenéutica existencial e influyó decisivamente en Sartre, Gadamer, Arendt y la teoría crítica.
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