Distribución basada en la donación libre y el acceso según necesidad, sin contabilidad de equivalencias.
Piotr Kropotkin. Programa anarcocomunista: abolición del salario, organización en comunas federadas autogestionadas y distribución según necesidad. La revolución como acto colectivo de expropiación de la riqueza acumulada.
Karl Marx (escrita en 1875, publicada por Engels en 1891). Texto autocrítico fundamental: Marx impugna el programa de unificación del socialismo alemán por sus concesiones al lasalleanismo estatista. Introduce la distinción entre fase inferior del comunismo (distribución según trabajo) y fase superior (distribución según necesidad). Acuña la fórmula «De cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad.» Es el texto donde Marx más se aproxima a describir concretamente la sociedad post-capitalista, y donde critica el «socialismo de Estado» que confunde el período de transición con el objetivo.
David Graeber. El libro anarquista más influyente del siglo XXI: una historia de la humanidad a través del prisma de la deuda que dinamita los fundamentos ideológicos del capitalismo moderno. Graeber desmonta el «mito del trueque» que inaugura todos los manuales de economía —Adam Smith incluido—: no hay ninguna evidencia etnográfica o arqueológica de sociedades que funcionaran mediante trueque generalizado antes de la aparición del dinero; lo que precede históricamente al dinero no es el trueque sino sistemas complejos de crédito, obligación y reciprocidad. El dinero y los mercados son construcciones políticas, no emergencias espontáneas del intercambio voluntario. La deuda como instrumento de dominación: las deudas impagables —desde los griegos esclavizados por sus acreedores hasta la deuda soberana del Tercer Mundo— han sido históricamente el mecanismo de reducción a servidumbre más eficaz. La conclusión anarquista: las «deudas» son convenciones morales que pueden cancelarse, no hechos naturales que deben obedecerse.
Charles Fourier. El programa más elaborado del socialismo utópico premarxista: la sociedad debe reorganizarse en «falansterias» —comunidades de 1.620 personas que combinan trabajo, placer y vida comunitaria— basadas en la armonía de las pasiones humanas, no en su represión. Fourier invierte la moral burguesa: las pasiones —incluidas las sexuales— no son fuentes de desorden sino energías que, correctamente combinadas, producen el trabajo atractivo y la armonía social. La «civilización» capitalista es esencialmente represora: somete las pasiones al beneficio mercantil y produce miseria entre la abundancia. La crítica al libre comercio y a la economía política de Smith y Ricardo es sistemática: la mano invisible no produce armonía sino caos comercial, adulteración de mercancías y miseria de los trabajadores. Fourier es también el primer utopista que tematizó explícitamente la emancipación de la mujer y el cuestionamiento de la familia patriarcal como condición de la armonía social. La descripción de las falansterias es simultáneamente utopía y crítica implícita a la teoría del valor-trabajo: si el trabajo puede ser atractivo, la miseria no es necesaria.