Aletheia
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Libertarismo metafísico

El ser humano posee libre albedrío genuino: puede actuar de manera alternativa en condiciones idénticas, más allá de las causas que lo condicionan.

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Attributes

  1. I
    El agente puede actuar de otra manera en idénticas condiciones causales
    La condición principal del libre albedrío es la posibilidad alternativa: un agente actúa libremente cuando, en las mismas circunstancias causales, podría haber actuado de manera diferente. Sin esta posibilidad, hablar de elección es metáfora.
  2. II
    La voluntad no es reducible a causas físicas determinadas
    Si todos los estados mentales son causalmente determinados por estados físicos previos, el libre albedrío como apertura genuina a alternativas es imposible. El libertarismo metafísico requiere alguna forma de causalidad agencial no meramente física.
  3. III
    La responsabilidad moral plena requiere esta forma de libertad
    Louvar y culpar, premiar y castigar en sentido retributivo tiene sentido solo si el agente podría haber actuado de otra manera. Sin libertad genuina, las prácticas de responsabilización son, en el mejor caso, instrumentos preventivos; en el peor, injusticias.
Ser y Tiempo1927

Martin Heidegger. La pregunta por el sentido del Ser —olvidada por la metafísica occidental desde Platón— solo puede responderse analizando el ente que comprende el Ser: el Dasein (ser-ahí). El Dasein existe como ser-en-el-mundo: no es un sujeto encapsulado que conoce objetos externos, sino un ser siempre ya arrojado a un mundo de prácticas y significados compartidos. La temporalidad es el horizonte del Ser: el Dasein existe proyectándose hacia sus posibilidades desde un pasado que ha heredado. El ser-hacia-la-muerte es la posibilidad propia e irrebasable que individúa al Dasein y abre la posibilidad de la existencia auténtica frente a la caída en el se impersonal (das Man). Obra que transformó la fenomenología en hermenéutica existencial e influyó decisivamente en Sartre, Gadamer, Arendt y la teoría crítica.

El ser y la nada1943

Jean-Paul Sartre. La obra filosófica capital del existencialismo ateo: ontología fenomenológica que distingue el ser-en-sí (las cosas, sin conciencia ni posibilidad) del ser-para-sí (la conciencia, que es pura negatividad y proyecto). «La existencia precede a la esencia»: el ser humano no tiene naturaleza fija; se define íntegramente por sus elecciones. De esa radical libertad se sigue la responsabilidad total: no hay excusas —ni Dios, ni naturaleza, ni inconsciente— que exoneren al sujeto. La mala fe es el intento de escapar de esa libertad tratándose a uno mismo como cosa. El análisis de las relaciones intersubjetivas (la mirada del Otro que me cosifica) y el proyecto de una ética existencialista completan la obra.

El mito de Sísifo1942

Albert Camus. Ensayo fundacional de la filosofía del absurdo: la tensión entre la exigencia humana de claridad y sentido y el silencio irracional del mundo produce el absurdo. Frente a ese choque, Camus rechaza tanto el suicidio físico (que no resuelve el problema) como el suicidio filosófico (la evasión religiosa o idealista). La respuesta lúcida es la revuelta: abrazar la condición absurda sin esperanza de resolución pero con plena intensidad vital. Sísifo, condenado a empujar su roca eternamente, debe ser imaginado feliz: la consciencia de la propia condición es ya la victoria sobre el absurdo. Aunque Camus rechazó el rótulo de «existencialista», El mito de Sísifo se convirtió en el texto más leído de la filosofía de posguerra europea.