La moral se centra en el carácter del agente; lo correcto es lo que haría una persona virtuosa que busca el florecimiento humano.
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Atributos
I
El carácter como centro de la ética
La pregunta ética fundamental no es "¿qué debo hacer?" sino "¿qué tipo de persona debo ser?". Las virtudes —el coraje, la justicia, la prudencia, la templanza— son disposiciones estables del carácter que permiten actuar y sentir correctamente ante cada situación.
II
El florecimiento (eudaimonia) como fin de la vida buena
La vida buena no consiste en seguir reglas ni en maximizar placer: consiste en el florecimiento, en actualizar las capacidades propiamente humanas. La virtud no es un medio para el florecimiento: es constitutiva de él.
III
La persona virtuosa como referente moral
Ante la pregunta "¿qué debo hacer?", la respuesta es: lo que haría una persona virtuosa en esta situación. No hay un algoritmo que sustituya al juicio práctico (phronesis) del agente virtuoso que percibe correctamente la situación moral y sabe cómo responder.