En 2024, España tiene una tasa de fecundidad de 1,16 hijos por mujer, una de las mas bajas de Europa y muy por debajo del nivel de reemplazo de 2,1. El sistema de pensiones de reparto actual se financia con las cotizaciones de los trabajadores activos, que pagan las pensiones de los jubilados de hoy. Con menos jóvenes y mas mayores, la matemática del sistema se tensiona año a año.
Hay actualmente en España alrededor de 500.000 personas en situación administrativa irregular que trabajan, pagan IVA y contribuyen a la economía, pero no cotizan a la Seguridad Social. La regularización masiva de ese colectivo crearía nuevos cotizantes de forma inmediata, sin necesidad de esperar décadas a que nazcan y crezcan nuevos ciudadanos.
El argumento en contra no niega el problema demográfico pero cuestiona si la regularización es la solución correcta. Por un lado, la regularización masiva puede actuar como señal y atraer mas flujo migratorio irregular. Por otro, la cotización media de los trabajadores inmigrantes regularizados tiende a ser inferior a la media nacional, lo que mejora la ratio pero no en la proporción que las cifras de personas sugieren.
Algunos economistas plantean que el debate entre natalidad e inmigración es falso: ambas son lentas y ninguna resuelve el problema en la próxima década. Lo que resuelve el problema a corto plazo es la reforma del sistema: aumentar la edad de jubilación, ligar las pensiones a la esperanza de vida, diversificar hacia capitalización parcial.
La pregunta política es si la regularización debería discutirse en términos de Seguridad Social o en términos de derechos. Mezclar los dos debates tiene consecuencias sobre cómo se enmarcan las soluciones.
El debate sobre si la regularización "actúa como señal" es real pero secundario frente al punto central: hay .
Estas personas ya están aquí. Ya trabajan, consumen y usan servicios públicos. La unica diferencia que tiene la regularización es que pasarían a cotizar y a tener derechos formales. No es un debate sobre si vienen mas o menos inmigrantes: es un debate sobre si las que ya están contribuyen al sistema o lo usan sin contribuir formalmente.
El argumento de que "actúa como señal" asume que hay personas esperando en sus países de origen a que España regularice para decidir venir. La evidencia sobre esto es muy débil. La gente emigra por razones económicas y de seguridad, no por análisis de política migratoria española.
El dato de que apunta a algo que el debate suele ignorar: el efecto fiscal neto de la regularización no es tan claro como los números brutos de personas sugieren.
Si los cotizantes regularizados tienen salarios bajos, sus cotizaciones son bajas, pero sus derechos devengados también son menores y a mayor plazo. El sistema gana cotizantes ahora pero no gana pensionistas equivalentes a los actuales hasta dentro de cuarenta años. Es una mejora real pero mas modesta de lo que la cifra de 500.000 personas implica.
La conclusion no es que no haya que regularizar: hay argumentos de derechos independientes de este. La conclusion es que regularizar no resuelve el problema de financiación de las pensiones a medio plazo, y diseñar política con esa expectativa lleva a errores de calculo costosos.
La tesis de que porque "ambas son lentas" es correcta como critica al cortoplacismo. Pero tiene una trampa: si ninguna solución demográfica resuelve el problema en la próxima década, la conclusion no es que sean irrelevantes.
El sistema de pensiones no se rompe en 2025: se deteriora lentamente durante treinta años. Las medidas demográficas, aunque lentas, son las unicas que cambian la ecuación de fondo. La regularización suma cotizantes ahora y, en la siguiente generación, suma hijos de inmigrantes que también cofinanciaran el sistema.
Lo que sí es urgente es la reforma paramétrica: calcular las pensiones sobre periodos mas largos, vincularlas a la esperanza de vida, desincentivar la jubilación anticipada. Esas medidas sí actúan en el horizonte relevante de los próximos quince años. El error es plantear demografía versus reforma como si fueran excluyentes.